Plastic nature |
|||||||
|
(Catálogo de postzoología)
...Hay todo tipo de deformaciones, Capitalismo y esquizofrenia (Gilles Deleuze y Félix Guattari).
En un contexto donde se enseña la animalidad a los niños (y a los adultos) mediante muñecos de plástico, donde el plástico toma la forma de lo natural para en una suplantación del hipotético papel del ser vivo invadir nuestra conciencia (y más allá) para insertarse como “lo real” en nuestras mentes y nuestra percepción, en nuestro lenguaje. Hablamos de un león y la referencia es la imaginería de la superindustria de Disney, o en un pez, y la representación mental nos lo dibuja hablando mientras salen burbujas de su boca. Lo natural cuando aparece fuera de la pantalla plana solo produce asco, y miedo tal vez, incompresión en muchos casos. Todo está tan organizado, legislado, tanto que no pensamos que la vida tan solo hay que dejar vivirla, mirarla de lejos y no tocarla (si es posible). Plastic nature nos quiere hablar de la muerte desde la representación de la vida, de cuerpos nacidos ya como momias rígidas de mirada atónita y gesto inamovible, seres en serie para que los niños aprendan que los animales son esos que van a cuatro patas, y si quieren ver como se mueven pronto tendrán en sus casas robots biomecánicos que perfeccionarán los andares y las maneras en un refinamiento progresivo, hasta ser más perfectos que sus propios modelos vivos. Así la raza humana va interiorizando que no hay nada más obediente, ni barato, ni cómodo, ni práctico, que un muñeco, un electrodoméstico o un robot. El proyecto consiste en una catalogación de especies postzoológicas descubiertas en el medio artificial, una clasificación impulsada por el espiritu científico de los primeros estudios y clasificaciones del medio natural: desde La historia natural de Plinio hasta la taxonomía de los seres vivos propuesta por Linneo. En una primera parte del proyecto los animales se fotografían insertos en un medio natural, emulando de esta manera el trabajo de los fotógrafos documentalistas de naturaleza. En segunda parte se muestran impresiones digitales de fotos de estudio de animales de plástico iluminados sobre un profundo negro evocando las imágenes del tenebrismo. Junto a estas fotografías se contraponen otras fotos de igual tamaño de bosques reales quemados, naturalezas desiertas, espacios devastados. En una tercera parte los animales aparecen vagando solitarios entre inquietantes paisajes dibujados a bolígrafo. Las figuras de animales made in algún país asiático habitan los parajes de la devastación, figuras kitsch donde se aprecian las marcas del molde y las líneas de ensamblaje, manifestación de la tendencia low cost que lo impregna todo. En Plastic nature aparece lo que queda de los bosques tras el fuego, la lluvia ácida, la construcción de una autopista o cualquier otra devastación. Los árboles secos, retorcidos, sin un atisbo de verde, nada que nos haga pensar en el árbol standard como los que dibujan los niños, salvo ese gesto matemático que define los fractales, la ramificación vertical y ascendente, sin hojas, como un último grito de agonía, la invocación por la esperanza de un instante más de vida, y entre los árboles muertos viven los animales de plástico, incorruptibles, inofensivos, educativos, seres sin ombligo que nuncan nos echarán el aliento encima, que nunca sufrirán, nunca perecerán, seres que nos educan y nos entrenan desde bien pequeños para la soledad, que nos preparan para una mayoría de edad rodeada de miles de objetos de electricidad y plástico, van preparando
nuestra propia plastificación, nuestro envase al vacío (de emociones) en un piso de 30 metros, donde se nos puede (in)formar correctamente y con rabiosa actualidad sobre lo que es el mundo y lo que somos nosotros mismos. Los seres de plástico nunca van a poner en peligro nuestra independencia, ni nuestra libertad, la capacidad de elección depende únicamente de nosotros mismos, nos evitan las difíciles interacciones con otras libertades. La frontera de nuestra libertad siempre está donde empieza la del otro, por eso en un mundo a nuestra medida no hay sitio para más libertad que la propia y así se construye la burbuja de nuestra felicidad que por derecho de nacimiento debemos exigir.
Su respiración se hizo más lenta y cerró los ojos, |
|||||||